Mittwoch, 26. Dezember 2012

En el principio, ahora y siempre…




En este post me gustaría hacer un par de reflexiones sobre la lectura que es leída en Misa en el día de navidad: se trata del Prologo del Evangelio de Juan. El texto original es en griego antiguo y está lleno de pensamientos y reflexiones teológicas.
Del texto original he elegido las partes más importantes (es una traducción propia del original en griego):

En el Principio era el Logos, y el Logos era/existía ante Dios y Dios era el Logos. El existía en el Principio ante Dios. Todo empezó a existir a través de Él y sin Él no existió nada de lo que fue creado. En Él era la vida  y la vida era la Luz de las personas; y la Luz alumbra en las tinieblas y las tinieblas no lo agarró/cogió (en el sentido de superarlo en poder).
Él (el Logos) era la Luz verdadera, que ilumina a todas las personas viniendo al Mundo. Era en el Mundo y el Mundo empezó a existir por Él y el Mundo no lo reconoció. Vino a su propiedad, y su propiedad no lo acogió. Pero a todos los que lo acogieron les dio el Poder para ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Y el Logos se hizo carne y acampó entre nosotros y vimos su Gloria, una Gloria propia del Primogénito del Padre, lleno de Gracia y Verdad.

Logos:
La palabra griega Logos tiene muchas traducciones, y significa muchas cosas al mismo tiempo. Por un lado significa Palabra, pero también Sabiduría, Pensamiento, Entendimiento. Cuando Juan habla del Logos no solo habla de la Palabra, o la Sabiduría, sino que contempla todas estas palabras al mismo tiempo, es por eso que en mi traducción he decidido no traducir ésta palabra.

En el principio:
El principio del que habla Juan es un principio antes del tiempo: antes de la creación, el Logos ya existía. Dios no se hizo trinidad: desde siempre existía como tres personas en un Dios: la natura de Dios es relación, y es por eso que para compartir el amor que une al Padre con su Logos, el Hijo, Dios decide crear.

Dios era el Logos...
El Logos no es una realidad diferente a Dios, Jesús no se convierte en el Hijo, no es adoptado, sino desde siempre Él era y es Dios.

En Él era la vida y la vida era la luz de las personas
La realidad del Logos es extrovertida, es decir, es una realidad que busca salir de si misma y revelarse: el hecho que Dios sea relación implica que a través del logos Dios se abre a una nueva realidad, las personas, la vida no es producto del azar, sino regalo de Dios.

Y la luz brilla en las tinieblas
En un post anterior expliqué el significado de las tinieblas para el mundo judío: esa realidad que atemoriza al hombre, en la cual el caos subsiste, a sido subyugada por Dios.
Esta frase puede ser también interpretada de otras maneras: Dios ilumina en nuestra noche, ahí cuando pensamos que estamos en la noche, que las tinieblas nos han atrapado tenemos la certeza que el poder de las tinieblas es nulo en comparación a Dios.
Hay dos noches que para los cristianos son de tremenda importancia: la primera, es la noche que celebramos en Navidad: Dios nace en un noche, en un pesebre; no de día en un palacio. Dios decide ir hacia el hombre de noche, en esa realidad que atemoriza para llenarla de Su luz. La segunda noche es la noche del Sepulcro: Dios decide llenar la noche de la muerte con Su luz, para que de esa manera la muerte ya no tenga poder sobre nosotros y nuestro miedo sea disipado.

Y el Logos se hizo carne y acampó entre nosotros
Dios no quiere estar lejos, Él, que existía desde el Principio se pone en camino, se hace hombre para que a través de Él seamos participes de su vida. La palabra “acampar” nos recuerda al Éxodo: durante la estadía de Israel en el Desierto, llevaban a la carpa de Dios como lugar de su morada. Luego una vez que Israel se instala en la tierra prometida, Salomón construye un templo en el que Dios vive.
Pero tanto la carpa como el Templo son realidades limitadas. En Jesús, Dios ha elegido una nueva morada: la carne y la persona concreta de Jesús: Dios mora ahora ya no en un lugar, sino en una persona concreta a la que podemos formar una relación, de ésta manera, Dios nos encuentra siempre, y podemos formar una relación con Él.

Todo esto es lo que celebramos en Navidad: Dios no quiere estar lejos, sino quiere venir a nuestro encuentro y se nos regala en Jesús, de ésta manera podemos acercarnos a él, responder a su amor, y alcanzar la vida eterna.
Feliz Navidad a todos!

Dienstag, 27. November 2012

El que canta reza dos veces (Parte 3)

Las ideas y pensamientos teologicos de este post las he sacado de tres fuentes principales. La primera son los documentos del concilio Vaticano II, en especial de la constitucion sobre la Sacrosantum Concilium. La segunda es el libro Introduccion al Espiritu de la Liturgia de Joseph Ratzinger. Y por ultimo libro ya usado para mi ultimo post, "Einführung in die Liturgiewissenschaft” (segunda edición del año 2008) de Albert Gerhards y Benedikt Kranemann.

En los ultimos dos posts hemos visto como el cantar sobre las obras de Dios es una forma elemental de expresion dentro de la religion judeo-cristiana. Ya desde epocas bíblicas se componían canticos e himnos, tradición que tuvo acogida en la Iglesia, que fue desarrollando la musica sacra a los largo de los siglos.

Ahora, el siguiente paso dentro del canto en la liturgia se da con el Concilio Vaticano II (1962-1965), un concilio que tenia como idea principal abrir las ventanas de la iglesia para que el viento del Espiritu Santo pueda actuar y renovar lo que necesitaba un siguiente paso. La idea de que los fieles participaran activamente de la liturgia que se da a principios del siglo XX es acogida en el concilio y se da inicio a una renovacion de la Liturgia. Mientres que hasta antes del concilio las oraciones y la musica de fieles se daba en paralelo a las oraciones del sacerdote, el concilio proclama que los fieles son parte integral de la liturgia y por los tanto su participacion activa es constituyente para la Liturgia. Mientras que antes del concilio, los textos, oraciones y cantos propios de la Misa e importantes para su validez eran orados por el sacerdote, ahora muchos de estos, sobretodo los cantos del ordinario (Kyrie, Gloria, Santo y Agnus Dei) son una de las tareas y responsabilidades del pueblo. Esta renovacion por un lado reconoce la importancia de los laicos, por otro lado le da una gran responsabilidad a los cantos de los fieles. Ya no se trata de cantar cualquier cancion que se paresca a los textos del ordinario, no, ahora depende de los laicos el cantar los textos correctos, para que la Liturgia sea celebrada de manera correcta y digna.
Sobre el rol que tiene la musica para la Liturgia el Conocilio en su constitucion "Sacrosantum Concilium" en el articulo 112 afirma, que "el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria e integral de la liturgia solemne (...) La musica sacra (...) sera mas santa cuanto mas intimamente se halle unida a la accion liturgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oracion y fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo con mayor solemnidad los ritos sagrados."

Luego de haber resaltado la evolucion de la musica sacra a los largo de los tiempos, y de haber constatado su importancia para la Liturgia, es importante dar un vistazo a la importancia teologica del canto.

"Cantari amantis est": El cantar es propio del amor. Esta frase de San Agustin nos demuestra una realidad importante del canto: la que canta no solo recita palabras, sino que forma parte de un acto que involucra a todo el ser humano en si. Por un lado lo hace de una manera formal:
-El que canta forma parte de un movimiento ya que para cantar se necesitan elementos como el ritmo, la respiracion y el idioma. El cantar saca a una persona de una posicion pasivo y la hace ser participante activa.
-El que canta tambien oye, por un lado la voz propia, por otro lado la de los demas. De esta manera el que canta no lo hace para si, sino en comunidad con los demas. Este sentido de la comunidad se ve enfatizado por el hecho de ver a los demos cantado con uno.
-El que canta juega, forma parte de un grupo que juega pero no sin sentido, sino que juega delante de Dios.
Por otro lado se puede ver el canto a traves de su contenido:
-Hablar directamente: Al cantar uno entra delante de Dios, y le puede dirigir su canto en una realcion de Yo-Tu, y no solo con palabras, sino como hemos visto, de una manera que integra al ser humano en su unidad.
-Recordar: las canciones desde epocas biblicas hablan tambien de las obras de Dios, de esta manera son portadoras de memorias, y nos recuerdan las razones por las cuales creemos.
-Rogar: esta dimension del canto nos recuerda que a Dios le podemos rogar. Por ejemplo en adviento existen las Antifnas O, que empiezan con un "O" y luego ruegan a Jesus que venga. Estos ruegos nos recuerdan que la Liturgia solo es una pequeña prueba de los que va a venir en el Cielo, y nos recuerda que nos movemos hacia alli.

Despues de haber tratado sobre estas dimensiones teologicas del canto y como ultimo paso es necesario dar una mirada a un par de aspectos practicos sobre las canciones y el canto dentro de la Misa. Para esto voy a presentar un modelo de Joseph Ratzinger.

El modelo dice que el canto liturgico, ya que es expresion del amor, y por lo tanto don del Espiritu Santo, tuebe qye demostrar de tres maneras que es expresion del Logos (termino griego que entre otros significa Palabra):
-En primer lugar a traves de sus palabras: los cantos liturgicos no pueden cantar sobre "algo", sino que tienen que orientarze en los textos biblicos y liturgicos. A traves de los cantos se da una predica, es decir domina la palabra, y por eso tiene que quedar claro que no puede tratarse de cualquier palabras, sino de palabras que hablen de Dios de una manera apropiada.
-En segundo lugar el canto es un Don del Espiritu Santo, y como tal un regalo de Dios. De esta manera la musica sacra debe ser musica que nos ayude a encontrarnos en nuestra unidad, que nos lleve a experimentarnos como unidad de cuerpo y alma y por los tanto no fomentar solo uno de los dos lados. Es por eso que la musica sacra debe ser sobria y racional; como dice la plegaria eucaristica, tiene que "Elevar a los Corazones".
-En tercer lugar la musica sacra no existe para si sola, sino que es un canto que se uno a toda la creacion. Antiguamente se creia que los cuerpos celestes se movian con sonido, y por eso se hablaba de una musica del cosmos. Los cristianos adoptaron este pensamiento y lo adaptaron diciendo que en el cosmos cantan los coros de los angeles. Cuando los catolicos cantamos en la liturgia, sobre todo cantos como el del Gloria o el Santo, no lo hacemos solos, sino nos unimos a los cantos de los angeles, y a los cantos de todos los creyentes que nos han precedidos y que vendran despues de nosoros. Es por eso que el canto tiene que ser ordenado als Logos, a la Palabra de Dios que es Jesus, y tiene que reflejar la armonia y la belleza de este.

Montag, 3. September 2012

El que canta reza dos veces (Parte 2)



Antes de empezar el Post, me gustaría hacer una reseña bibliográfica, ya que este Post lo he escrito usando ideas sacadas de diferentes fuentes. Debido a que el formato del Blog no ,e permite nombrar a los textos como nota al pie de página, voy a mencionar los escritos que he usado para escribir este Post a continuación:
La mayor fuente que he usado han sido artículos publicados en el “Lexikon für Theolgie und Kirche” (tercera edición, edición especial del año 2009). Los artículos son los siguientes:
“Altrömischer Gesang” de Andreas Haug, “Choral – Geschichte” de Franz Karl Prassl, “Choral – Der Choral in der mehrstimmigen Musik” de August Gerstmeier, “Gregorianischer Gesang“de Andreas Haug, “Kirchenmusik – Geschichte” de Günther Massenkeil, “Kirchentöne“de Andreas Traub, “Mozaraber – Gesang“de José v. Gonzales Valle, “Psalmodie“de Stefan Klöckner y “Sequenz” de Franz Karl Prassl.
La segunda fuente es el Libro “Einführung in die Liturgiewissenschaft” (segunda edición del año 2008) de Albert Gerhards y Benedikt Kranemann.
Y por último el “Catecismo de la Iglesia Católica”, como se encuentra en Internet en la página del Vaticano (http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html).

Ahora si puedo continuar con la segunda parte del Post “El que canta reza dos veces”:


Luego de haber visto la importancia de los canticos y la música para la tradición bíblica es apropiado dar un vistazo a la evolución de la música dentro de la tradición de la Iglesia (Católica Romana).

El lugar principal en que la música encontró acogida dentro de la Iglesia Antigua fue en la Liturgia.
Como se puede suponer, la Liturgia de la Iglesia tiene, entre otros, sus raíces en las liturgias del pueblo judío. Es por eso que el canto de salmos como parte de la Liturgia fue tomado de las liturgias de las Sinagogas. Gerhard y Kranemann escriben, que en la tradición del Judaísmo y del Cristianismo prácticamente no puede haber un Culto sin canto.
Como hemos visto cuando hablamos de la música en el Nuevo Testamento, la Iglesia Antigua no solo se limitó a usar los salmos de Israel, sino que en los primeros siglos empezaron con la creación de nuevos textos/cánticos, como los ya mencionados Benedictus, Magnificat y Nunc Dimitis. La composición de nuevos cánticos continuó más allá de los tiempos del Nuevo Testamento. A esta primera época de creación lírica y musical se le conoce como la Composición de Himnos Patrística (llamada así, porque muchos Padres de la Iglesia compusieron textos).
Sobre las melodías usadas en los primeros siglos, solo podemos usar nuestra imaginación, ya que los himnos y melodías eran transmitidos oralmente. Pero sabemos de la importancia del canto en la Liturgia por diferentes fuentes que hablan de éstos. Por ejemplo, San Agustín escribe en sus Confesiones: “¡Cuánto lloré al oír vuestros himnos y cánticos, fuertemente conmovido por las voces de vuestra Iglesia, que suavemente cantaba! Entraban aquellas voces en mis oídos, y vuestra verdad se derretía en mi corazón, y con esto se inflamaba el afecto de piedad, y corrían las lágrimas, y me iba bien con ellas”.

Sabemos que en los primeros siglos, hubo una gran discusión sobre si el uso de instrumentos musicales y cantos polifónicos (con más de una voz) eran apropiados para el uso litúrgico. Al final se mantuvo la corriente de mantener a los cantos a una sola voz y sin acompañamientos instrumentales.
Sobre las diferentes formas de los cantos, sabemos que lo más común eran los cantos de salmos en que un solista (probablemente el Presbítero (Sacerdote) o Diácono) cantaba versos de un salmo, y la Comunidad respondía con un único verso, llamado antífona. Debido a que la música estaba tan ligada a la Liturgia, los textos de los cantos se orientaban más que todo a los textos bíblicos y litúrgicos.

Al principio de la Iglesia no había una Liturgia única general, sino que las liturgias tenían propios textos en cada comunidad. De ésta manera se puede esperar que los cánticos se orientaban en éstos y eran por eso de aspecto regional. Al avanzar los siglos, la Iglesia empieza reglamentar el uso Litúrgico, a unificarlo y a crear libros con textos y oraciones para ser usados en toda la Iglesia Romana (es decir, en todo el Occidente). Se cree que las compilaciones de “Propios” (las oraciones propias de la liturgia que cambian de día a día) de la Misa más antiguas se dan entre los siglos 4-6 comenzando con el impulso del Papa León I.

De esta manera se crea una unidad en cuanto a los textos, pero no en cuanto a las melodías y formas de canto. Es por eso que al transcurrir el tiempo, se forman diferentes corrientes de formas musicales que eran transmitidas oralmente. Entre ellas resaltan las tradiciones romanas o los cantos mozarábicos en España.

Es recién a partir del siglo 8., que la Iglesia empieza a organizar también la forma del canto. Usando los cantos y melodías que habían sido pasado a través de los siglos de manera oral, nace lo que más tarde se conocería como Canto Gregoriano. Recibe su nombre del Papa Gregorio I., el cual empezó con una reforma en la Iglesia, entre otros también en el ámbito musical.
El Canto Gregoriano se empezó a expandir a toda la Iglesia de Occidente, reemplazando las otras maneras de canto.  Por primera vez se empieza también a escribir los cantos. Al principio solo los texto. Unos siglos más tarde se crean los neumas, que son pequeños símbolos que se escriben sobre las palabras de un canto, y que ayudan a la entonación, ya que señalan si es que el canto sube o baja. A partir del siglo 10 se empiezan crear los primeros sistemas de notas, y de ésta manera se puede empezar a mantener un record de las melodías propias de cada texto. De ésta manera se empieza a crear un estilo musical propio de la Iglesia.
En cuanto a las melodías, la Iglesia aprueba el uso de los 8 Tonos Eclesiásticos, que son diferentes melodías que se basan en tradiciones antiguas del canto de salmos y que pueden ser variados de manera que se crean diferentes melodías.

Con la introducción de los cantos gregorianos, por un lado se organiza mejor el tesoro musical de la Iglesia, pero por otro lado comienza la tendencia de que la Comunidad deje de participar activamente de la Liturgia y la Música y pase tener un rol más pasivo. Los cantos gregorianos son cantados únicamente por grupos de cantores y solistas, de ésta manera sustituyendo la forma original, en que un solista cantaba intercalando con la comunidad.

A partir del siglo 11 se empieza a permitir el uso de melodías polifónicas, al principio composiciones muy sencillas, en las que un grupo de cantores cantan una melodía originalmente para una voz y un solista a su vez canta una segunda melodía. Conforme se va introduciendo ésta manera de hacer música, se empieza a ampliar la cantidad de voces usadas, terminando en la manera que coros que tenemos hoy en día (4 voces: soprano, alto (ambos para mujeres), tenor y bajo (para hombres)).
Al ampliarse el repertorio musical, empieza también una época en que se crean nuevos textos. Ya no sólo son usados los textos del Propio, sino que se empiezan a crear nuevos Himnos y Secuencias (un texto/himno, que es cantado luego del Aleluya y antes del Evangelio).
A partir del siglo 13 se empieza con la composición de motetes, que no tienen una relación directa con los textos litúrgicos. Es también a partir de ésta época, en que los textos del Ordinario (las 5 oraciones de la Misa que siempre son iguales: Kyrie, Gloria, Credo, Santo y Agnus Dei/Cordero de Dios) empiezan a ser usadas para composiciones musicales.

Nos encontramos en pleno apogeo de la Edad Media. En ésta época empiezan a florecer nuevas formas de oraciones para los fieles y devociones. Las “paraliturgias” (oraciones con una forma fija, pero que no son parte de la Liturgia oficial de la Iglesia) empiezan a ganar importancia dentro de la vida y la fe popular. Debido que éstas no contaban con la rigurosidad de la Liturgia oficial, son la cuna para el uso de un nuevo estilo de música religiosa, en la que se usan Instrumentos populares.

A partir del siglo 15 se da un siguiente paso en el desarrollo musical de la Iglesia, ya que poco a poco se empieza a permitir el uso de un instrumento dentro la Liturgia: El Órgano de Tubos. Originalmente, el Órgano solo era usado como reemplazo de una parte de un coro. Pero poco a poco se va usando más y más, hasta que se empiezan a crear composiciones musicales sólo para órgano.

Cabe la pena hacer un pequeño parentesis para considerar que a partir de 1054 se da un cisma que divida a la Iglesia en la Iglesia Romana (Católica) y la Iglesia Ortodoxa. Debido a esta separacion, la evolución del uso de la Música en la Liturgia y en general es difierente. Mientras que en el Occidente (en la Iglesia Católica) se desarrolla poco a poco para permitir el uso de instrumentos, en la Iglesia Oriental (Ortodoxa) no se da este paso. Ahí se continua con el desarrollo de la musica a capella (solo de canto) y se admite el uso de polifonías. La importancia dentro de la Liturgia ortodoxa de la música cantada es inmensa, el cantar como parte del coro es considerado una tarea litúrgica. Hasta hoy en día se continua con esta linea, y las liturgias ahí son solo acompañadas de música cantada.

Con la llegada del Renacimiento en el siglo 16 se empieza a permitir el uso de más instrumentos para acompañar la Liturgia. Vale la pena resaltar, que es a partir de éste momento que la Iglesia deja de ser el centro de la creación musical, y que se empiezan a crear nuevos tipos musicales seculares, que ya no tienen nada que ver con la Música Sacra.

Con el Barroco (A partir del Siglo 17/18) nace un nuevo estilo de composiciones de Música Sacra: Los Oratorios. La creación de éstos se da paralelamente a las Óperas, y es que mientras las óperas ponían en escena temas laicos, los Oratorios ponían en escena  Relatos Bíblicos, siendo los más conocidos las composiciones sobre la Pasión de Cristo.
En ésta época la música profana empieza a influenciar la música sacra. Sobre todo en las cortes de Reyes como por ejemplo el Rey Luis XIV de Francia, se puede observar cómo la música sacra compuesta ahí tiene claras influencias de la música de la corte. Esque las cortes de los reyes querian brillar por su opulencia, tanto en lo mundano como en lo religioso, de esta manera se inicia una linea de composiciones de Misas para las celebraciones litúrgicas de la corte. Un claro ejemplo de estas composiciones es el conocido Preludio de el Te Deum de Charpentier (http://www.youtube.com/watch?v=JniEFjOwvmc).

A partir del siglo 18/19 se puede hablar de un gran distanciamiento entre la Música Sacra y la evolución de la Música en general. Mientras la Música sigue evolucionando de la Ópera hacia la música sinfónica y música de cámara; en el ámbito religioso los únicos estilos son los Motetes y las Misas.
Con la llegada de la Ilustración se empieza a dar una cierta nostalgia dentro del Iglesia hacia el pasado musical y se toma a Palestrina (compositor del siglo 16) como ejemplo de cómo se debe hacer la música sacra. Se empieza a ganar una nueva identidad, que resalta la sacralidad de la música y busca decididamente diferenciarla de la música profana. Este pensamiento que busca volver a crear un estilo propio de música sacra, se le conoce como el Cecilianismo (debido a que Santa Cecilia es la Patrona de la Música Sacra) y empieza a rechazar el uso de Misas con Orquesta.

Al inicio del siglo 20 se mantiene esta corriente y con el Papa Pio X. se redescubre la música coral (gregoriana) como el ejemplo para el resto de la música. De esta manera la música sacra no es influenciada por los nuevos estilos musicales de principio de siglo.

En cuanto a la música para los fieles, con los movimientos litúrgicos del principio de siglo, que promueven que los fieles participen activamente de la liturgia, se empiezan a introducir canciones para los fieles, cuyos textos eran o meditativos u parafrasees (una parafrasee es un texto que se orienta en un original y busca tener el mismo contenido que éste, pero sin usar las mismas palabras) de las oraciones litúrgicas. Las parafrasees se dan debido a que sólo el sacerdote debía rezar las oraciones originales, es por eso que la comunidad cantaba textos similares acompañando de esa manera las oraciones de sacerdote.

Con la llegada del Concilio Vaticano II (1962-1965) se inicia un nuevo capítulo en la Historia de la Iglesia y también de la Música dentro de la Iglesia, pero éste será el tema en el próximo post…
Hasta la próxima…

Sonntag, 19. August 2012

El que canta reza dos veces (Parte 1)


 La música  es mágica: una melodía nos puede trasladar al pasado, transmitir algún sentimiento, describir algo, etc. Yo en lo personal siempre he tenido algo que ver con la música: de niño aprendí a tocar piano, durante el colegio aprendí a leer notas, y en la parroquia en la que hice mi primera comunión formé parte del grupo de música, donde aprendí a tocar guitarra y xilófono. Fue en la parroquia donde hace ya varios años descubrí otro talento musical: el canto. Formando parte del coro descubrí lo mucho que me gusta cantar.
Una vez que empecé con el estudio de teología, pude aprender la importancia que el canto tiene tanto para Iglesia hoy en día, como durante la Historia del cristianismo y el judaísmo. No es por poco que San Agustín decía “bis orat qui cantat”, lo que en castellano significa “doble ora/reza el que canta”. Es que el que canta, no solo recita palabras, sino pone en ellas un sentimiento especial que muchas veces no se puede comunicar de otra manera. Éste hecho es algo que ya en épocas bíblicas fue descubierto y usado. En este post me gustaría compartir un poco de la importancia que el canto tiene en la Biblia. En otro momento continuaré con la importancia de la música durante la historia del cristianismo y para la Liturgia hoy en día.

A diferencia de lo que muchos piensan, los libros de la Biblia no fueron escritos en el orden que los conocemos. Los primeros 5 libros (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) son los que primero fueron compilados y escritos, pero no en el orden en que los encontramos hoy en día ni fueron escritos por una misma persona, sino que son textos escritos durante siglos, que más adelante fueron ordenados, editados y compilado, creando un texto que más adelante fue dividido en 5 libros. En la exégesis (la rama de la teología que estudia la Biblia) se cree que el texto más antiguo de estos libros y de la Biblia en general se encuentra en Ex 15: “Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico al Señor. Dijeron: «Canto al Señor pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballo y carro...” (Ex 15,1). Como podemos ver, éste texto nos es más que un cántico, el cual los Israelitas cantan luego de la Salida de Egipto. El hecho de que el texto más antiguo de la Biblia sea de carácter musical demuestra la importancia que los canticos tienen dentro de la tradición bíblica. Muchos de los eventos importantes dentro de la historia bíblica son acompañados de un cantico. Éstos, fueron luego pasados oralmente de generación en generación y de ésta manera el pueblo de Israel recordaba su historia y el cómo Dios actuaba en su favor.
Así podemos ver el primer aspecto importante de la música cantada para Israel: La alabanza y recuerdo de las obras de Dios. La alabanza para Israel tiene mucho que ver con la memoria. En los así llamados canticos, el que ora no solo recita un texto, sino recuerda junto con todo el pueblo las obras de Dios. Es por eso que no se trata solo de un canto, sino de una alabanza que renueva a través de la memoria la Alianza de Dios con su pueblo.

Pero los elementos musicales del Antiguo Testamento no son solo los cánticos de alabanza. En realidad hay un libro entero dedicado a la música cantada: El libro de los Salmos. En él no solo se encuentran salmos de alabanza, sino toda una variedad de temas, desde salmos en momentos de desesperación, de petición, de luto; hasta maldiciones para los enemigos. Sabemos que en el caso de los textos contenidos en éste libro se trata de canciones y no solo de oraciones, porque muchos de ellos incluso indican de qué manera deben ser acompañados musicalmente. Por ejemplo el Salmo 4 empieza con la instrucción: “Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda.” (Sal 4,1).
Gracias a este libro sabemos también que estos cantos formaban una parte importante en las celebraciones y liturgias israelíes. Algunos salmos tienen la instrucción de cuando deben ser cantados: por ejemplo en el Salmo 30: “
Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa.” (Sal 30,1); o en el Salmo 92: “Salmo. Cántico. Para el día sábado” (Sal 92,1).
Pero las canciones no solo se encuentran en el libro de los Salmos, sino en muchos otros libros, como por ejemplo en los libros de los Profetas. Por ejemplo en el libro de Isaías se encuentran los cantos del Siervo de Dios sufriente.

En el Nuevo Testamento los Salmos están muy presentes. Muchas de las Palabras que Jesús dice durante su Pasión son citas de los Salmos (Por ejemplo el famoso: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”). Las palabras que los peregrinos exclaman cuando Jesús entra en Jerusalén son también salmos. Luego de la resurrección y ascención de Jesús, sabemos que los apóstoles y los primeros cristianos “acudían al Templo” y “alababan a Dios” (Hechos2, 46-47), con alabar se puede deducir que entre otras cosas cantaban los cantos.

Pero la primera comunidad cristiana no se limitó a seguir cantando los canticos del Antiguo Testamento. En poco tiempo empezaron a componer nuevos himnos. En muchas cartas de Pablo se encuentran pequeños cánticos que hablan de Jesús, que se creen que no fueron compuestos por Pablo, sino más que todo citados, y que eran textos conocidos por las comunidades a las que escribía. Por ejemplo en la carta a los Filipenses cita el siguiente cantico: “Él (Cristo), siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre…” (Fil2, 6-7).

Tres canticos del Nuevo Testamento que brillan por su importancia se encuentran en el Evangelio de Lucas. En ellos, el autor hace un puente hacia el Nuevo Testamento, ya que los tres textos fueron escritos en el mismo estilo del alabanza que los cánticos del Antiguo Testamento. (Se trata de los cánticos conocidos como El Benedictus (Luc1, 68-79), El Magnificat (Luc1, 46-55) y el Nunc dimitis (Luc2, 29-32).

En el último libro de la Biblia, el Apocalípsis también encontramos gran cantidad de cánticos. En el libro, el autor ve en una visión el Cielo y la Liturgia que es celebrada en él. Como parte de esa liturgia, los que celebran cantan diferentes cánticos. Por ejemplo : “Los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.»”(Ap5, 8-9).

Como hemos visto, la música cantada ha jugado un rol importante desde el inicio de la Biblia hasta su último libro. Es que ahí donde las obras de Dios son alabas, no alcanzan las meras palabras…
Hasta la próxima…

Samstag, 14. Juli 2012

Le temes a la Oscuridad...?

Imaginemonos por un momento un universo, en el cual el caos impera. No hay un espacio definido, todo esta mezclado en una especia de "agua" que llena todo. No hay luz, solo una ausencia de luz, una Oscuridad absoluta que llena el vacio/agua. Es un lugar terrorifico, donde la vida no tiene nada que buscar.

Esta descripción un tanto terrorífica describe aproximadamente, lo que los antiguos hebreos se imaginaban que era el estado del universo, antes de que Dios iniciara la Creacion.
En el pensamiento cristiano se habla de una "creacion de la nada". Esta idea, se fue desarrollando a traves del tiempo a partir del relato de la creacion en Genesis 1,1-3. Pero en el idioma en que fue redactado el Pentateuco (Los primeros cinco libros del Antiguo Testamento), el Hebreo, no existía una palabra para decir "naada". Es por eso que en el texto original den Genesis 1, no se menciona en ningun momento que Dios creara las cosas "de la nada". Mas bien en la mencionada cita, se puede leer que "En el principio Dios creo los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusion y oscuridad por encima del abismo y un viento de Dios aleteaba sobre las aguas." (Gen1,1-2 segun la Biblia de Jerusalen).
Lo que en las palabras de esta traducción se describe como "caos y confusion", tiene un significado diferente en el texto original en hebreo. En hebreo antiguo, el estado antes de la creacion, "la tierra" era "tohu waBohu". Estas palabras significan tanto como "no-espacio" y "no tiempo", son negaciones puras. Pero este conjunto de negaciones, con las que la "oscuridad" y el "agua" se identifican, no son solo la ausencia de algo mas, sino son una especie de ente amenazante. La raiz de la palabra "tohu" podria encontrarse en la mitologia de Babilonia, en la cual el t-hom era una criatura en forma Serpiente del Agua que existia al principio del mundo, en el "abismo".


En el Salmo 104 se puede observar este pensamiento mítico, ya que el estado de caos antes de la Creación, el agua, es caracterizado. En Sal104,6-9 leemos: "Del océano, cual vestido, la cubriste, sobres los montes persistían las aguas; al increparlas tú, emprenden la huída, se precipitan al oír tu trueno, y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste; un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra." En este texto se deja entrever el pensamiento, que el "no-espacio" y el "no-tiempo" que existian antes de la Creacion, ese "tohu waBohu", eran parecidos a una entidad, que es batallada por Dios y relevada.

Este temor al estado del mundo antes de la Creacion, se mantiene a lo largo de la Biblia:
el agua es un elemento amenazante, que encierra en si parte de ese estado terrorifico que predominaba antes de la creación. Es por eso que EL momento, en el que la tierra es praciticamente destruida, esto ocurre por el agua (El Diluvio). Otro momento en que el agua se nos presenta amenazante, es el paso por el Mar Rojo despues que los judios son liberados de Egipto: en él, Dios logra que la amenaza del Agua sea cortada, de manera que el puebla pueda transitar, y luego desata la furia del agua sobre los egipcios.
De la misma manera, la noche era vista, como el momento en que la Oscuridad retoma parte de su poder original, y predomina sobre la tierra; es un tiempo peligroso, en el cual lo mejor es no salir de casa. Es por eso que muchas catastrofes de la Biblia ocurren durante la Noche, por ejemplo antes de la Salida de Egipicio, el Angel de Dios pasa durante la noche, matando a todos los primogenitos de los egipcios.
Es por esto, que podemos hablar realmente de un gran temor a la Noche y la Oscuridad, momentos y lugares en que ese estado pre-creacion vuelve a tomar el poder de la realidad.


Pero el Relato de la Creacion era para los hebreos una fuente de confianza y de esperanza, ya que en él, Dios "doma" tanto a la Oscuridad como al "tohu waBohu", y lo hace poniendoles un nombre. Al estado de Oscuridad le da el nombre de "noche", y al estado de "no-espacio" lo llama "oceano". De esta manera Dios le pone límites a éstos elementos amenazantes, y se demuestra como el verdadero Dios, ya que a él lo obedecen incluso aquellos "entes" que predominaban antes de todo.

El miedo a la oscuridad - un tema que hasta hoy en dia sigue siendo actual...

Samstag, 23. Juni 2012

"tiempo le pido al Tiempo....


...y el Tiempo tiempo me da, y el tiempo, tiempo pasado es tiempo que no volverá"
Este dicho que aprendi de niño es el inicio de mi primer post en este nuevo blog. Y he decidido empezar tratando a un tema que me ha acompañado durante todo el Semestre actual: El tiempo.

Como decía San Augustín de Hipona: "¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé."
Aunque soy de la opinión de San Augustín, de que practicamente es imposible definir el tiempo, me gustaria compartir un par de reflexiones filosoficas y teologicas sobre el mismo.

Un filosofo griego comparó en algun momento al tiempo con un rio: uno no puede bañarse dos veces en el mismo rio, ya que las aguas están en constante flujo. Uno puede entrar en el mismo lugar al rio, pero el agua que fluye no es la misma que el día anterior, ni del minuto anterior. De la misma manera el tiempo fluye independientemente de nosotros, y cada instante que pasa, se convierte en pasado y se aleja de nosotros, sin que lo podamos atrapar. Se podria decir que estamos por eso en un constante flujo de tiempo, y lo único que tenemos, si es que tenemos algo, es el presente, que en si no es nada, ya que el presente se convierte inmediatamente en pasado.

Pero si nos preguntamos más precisamente qué significa el tiempo, se me viene a mi una pregunta que es de gran relevancia: ¿Existe el tiempo independientemente de si hay o no cambios?
Si nos ponemos a analizar, nosotros nos damos cuenta y medimos el tiempo en relacion a los cambios que percibimos:
Los relojes mas exactos miden el cambio en átomos (giros) y los contablizan de tal manera que una cantidad de giros equivalen a un segundo. Los días eran medidos originalmente por el "andar del sol en el cielo", al igual que los meses y los años eran y son medidos por como la luna giraba alrededor de la tierra y como la tierra gira alrededor del sol.
Es decir, la medición del tiempo está obligatoriamente unida a los cambios, y por eso la pregunta: ¿Qué pasaría si se detuvieran los cambios? Supongamos por un momento que todo se detiene, incluso los giros dentro del átomo, entonces que pasaría? Seguiría habiendo tiempo? O en ese momento habría dejado de existir el tiempo? Es el tiempo de orden transcendental, es decir, que existe independientemente de si lo percibimos?
Esta pregunta cada persona la podrá responder de su propia manera, porque no existe una respuesta universal. Para Kant, la pregunta ni siquiera se debería de proponer, ya que al no ser algo que se pueda observar, es algo que no tiene relevancia; pero a mi en lo personal es una pregunta que me fascina...

Las preguntas sobre la importancia y el rol del tiempo adquieren mas profundidad, cuando uno analiza los descubrimientos físicos en esta materia. Hasta principios del siglo XX se pensaba que el paso del tiempo era una constante, una de las pocas cosas que en el Universo eran invariables, hasta que con la teoría de la relatividad se demostró que el tiempo también es sujeto a cambios, y que dependiendo de muchos factores, el tiempo puede avanzar más "rápido" o "lento". Uno de esos factores es por ejemplo la velocidad con la que un cuerpo se mueve. Otro factor es la fuerza de gravedad. Por ejemplo, si alguna persona se encontrara en la cercanía de un agujero negro (que tiene una gran fuerza de gravedad), entonces para ésa persona el tiempo transcurriría mas lento que para el resto del universo, lo que significa que si esa persona pasara un "par de minutos" junto al agujero negro, para nosotros en la tierra podrían haber pasado siglos o quizás milenios.
Estos descubrimientos físicos avivan más la pregunta sobre ¿qué es el tiempo? Si el tiempo recorre a diferentes velocidades, que significa eso? Hasta que punto existe realmente?

Un último ámbito que me gustaría tocar antes de terminar es la importancia del tiempo para la religión cristiana-católica. El primer punto en que nos topamos con el tiempo en la Biblia se encuentra en el primer relato de la Creación (Gen1,1-2,3). Aunque en él Dios no "crea al tiempo" de manera literal, muchos estudiosos del Antiguo Testamento están de acuerdo, que de manera implícita, Dios sí crea al tiempo, y es más, la creación del tiempo es el marco en que el resto de las cosas son creadas.
En el relato, Dios separa en el primer día la luz de las tinieblas, y de esa manera establece la primera manera en que medimos el paso del tiempo: día y noche. Así, el tiempo se convierte en el escenario sobre el cual se dará el resto de le creación.
La importancia central que tiene el tiempo se ve remarcada, en que en la mitad de la semana que demora la creación, se da el siguiente paso en la constitución del tiempo: En el cuarto día Dios crea al sol, la luna y las estrellas. De ésta manera, ahora el tiempo se puede tambien medir en meses y años.
Y la culminación del tiempo se da en el último día de la Creación: Al septimo día Dios descanza y da la ordenanza, de que el séptimo día sea un día de reposo y oración. El séptimo día es tiempo sagrado, y Dios culmina al tiempo convirtiéndolo en tiempo sagrado.

A lo largo de la Biblia se habla muchas veces del "tiempo". Y sobretodo en el Nuevo Testamento la palabra "tiempo" (u "hora" o "eon") adquiere un nuevo significado: Con la llegada de Jesús ha iniciado el tiempo final. En él, la Creación se encuentra en la Recta final hacia su culminación. Y al final se encuentra aquello que los judíos festejan en el Sabbath y los católicos en el domingo: el tiempo sagrado, la culminación del tiempo en el que Dios estara con nosotros, y en el que la materia y el tiempo llegarán a su plenitud.

Espero que la una u otra idea les haya servido de impulso para reflexionar sobre este. Al final de este post solo me queda invitaros a que comenten y dejen sus opiniones sobre ¿Qué es o que significa para mi el tiempo?

Hasta la próxima!